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Lo peor de todo fue que Pedro se marchó, sin añadir una sola palabra más.
Dos semanas antes todo había sido maravilloso y, de nuevo, habían destrozado su vida. Y otra vez era por culpa de Horacio, aunque no hubiera sido deliberadamente en esa ocasión.
Pau fue a ver cómo estaba el anciano.
-Eres un tonto, un viejo tonto. ¿Por qué lo has hecho? -lo regañó.
-Tenía que hacerlo, se lo debía a la pequeña. Siempre tuviste razón con respecto a mí. Soy malo -Pau se acercó para consolarlo, algo que él de ningún modo esperaba.
Por segunda vez un Alfonso, un hombre, lloraba delante de ella-. Él nunca me perdonará, pero puedo soportarlo, puedo vivir con esa idea, incluso morir con ella. Sin embargo no podía seguir viviendo con la culpa.
Desde que te fuiste cada vez me costaba más ver a mi hijo destrozado. Te echaba de menos, Pau. Y yo tuve que ver su sufrimiento, igual que cuando murió su madre, sólo que en esta ocasión yo era el causante. ¡Ver que era por mi culpa por lo que no podía amar a su propia hija!
-Pero tú eres un hombre inteligente, Horacio. ¿Cómo no encontraste algún modo de hacerle saber que ella era hija suya sin decirle la verdad?
-Lo intenté. Fui a Argentina con el unico propósito de verte, de hablar contigo. Quizá incluso... -suspiró- de pedirte tu ayuda para solucionar este asunto sin perder a mi hijo. Pero caí enfermo.
-Sí, recuerdo que Hernan me dijo que caíste enfermo en Argentina. ¿Entonces fuiste para verme a mí?
-Sí. Desde entonces... Bueno, ya sabes lo ocurrido. No he estado bien, no podía hacer prácticamente nada. Apenas puedo valerme por mí mismo. Luego, raptaron a la pequeña y de pronto tuve la oportunidad de arreglar las cosas cuando Pedro me la mandó para que la pusiera a salvo. ¡No podía ni creer en mi propia suerte!
-¿Qué? ¿Qué has dicho, Horacio?
-¿Te refieres a lo de que Pedro me mandara a la pequeña aquí a Uruguay? -se encogió de hombros impotente una vez que el secreto había sido ya revelado-. Pedro fue muy inteligente. La recobró en Argentina. Seguía la pista de los secuestradores vía satélite con los teléfonos móviles.
De ese modo descubrió su escondite y luego jugó con ellos haciéndoles creer que iba a entregarles el dinero que le pedían en el lugar acordado, muy lejos de donde tenían a Male. Entonces un equipo de agentes especiales fueron a recuperar a la niña mientras Hernan iba al encuentro de los secuestradores con el dinero. Male nunca se enteró, no vio nada. Pedro la mandó aquí en avión antes de que se despertara.
-Pero... ¿por qué iban a necesitar agentes especiales si Pedroiba a pagar el res...? -la expresión de Horacio fue suficiente para contestar a su pregunta-. ¡OH, Dios! No tenían intención de devolver a la niña, ¿no es eso?
-Nunca lo sabremos, Pau. Pero según todos los antecedentes, no. Male tenía muy pocas posibilidades de volver a casa viva así que Pedro tuvo que tomar la decisión de arrebatársela. No fue fácil para él -suspiró-. Ella era todo lo que tú tenías y si le hacían daño te lo hacían a ti. Sin embargo todos estuvieron de acuerdo en que no había otra elección, así que... Luego me la mandó en avión. ¡ Ah, fue amor a primera vista! La pequeña y yo somos como uña y carne.
-¿Pero por qué te la mandó incluso antes de que yo pudiera verla?
-Pensé que eso era evidente -bromeó-, había vuelto a verte. Te había vuelto a hacer el amor y no podía dejarte ir por segunda vez.
-¿Y tú cómo sabes que...? -se ruborizó-. ¿Cómo...?
-Acabas de decírmelo. Esas mejillas tuyas que se ruborizan son muy traicioneras. Siempre lo fueron. Mi hijo te ama. La verdad es que era imposible que no te hiciera el amor si volvía a verte.
-¿Y entonces qué pasa con Zaira?
-¿Zaira? ¿Pero es que no le has preguntado a Pedro quién es Zaira?
-¿Y qué es lo que tenía que preguntarle? Sé lo que vi -dijo dándose la vuelta para mirar por la ventana tal y como hacía Pedro en los momentos de tensión.
-Sí, igual que mi hijo sabía lo que había visto cuando te vio a ti con Facundo no?.
-¿Estás tratando de decirme que lo arreglaste todo en la fiesta para que yo viera precisamente esa escena?
-¡No, no! Aunque desde luego te perdono por haber llegado a esa conclusión. Después de todo, es lo más natural, soy un viejo malévolo y mentiroso. Cuento mentiras, mentiras grandes... como la de que mi hijo tiene una amante que se llama Zaira a la cual visita dos veces por semana. Para ponerte celosa, ya sabes, de ese modo comenzarías a verlo de nuevo como a un hombre muy sexy, tal y como lo veías antes. ¿Qué te parece?
-Lo siento, pero tu hijo mismo me contó que tenía una amante así que no vas a engañarme fingiendo que era otra de tus mentiras.
-¿Te lo dijo él? Bueno, a veces Pedro se parece a su padre en sus métodos. Se ve que decidió ponerte celosa como lo estuvo él.
-¿Ponerme celosa a mí? Lo siento, pero no voy a quedarme aquí para escuchar cómo lo enredas todo -contestó Pau dirigiéndose hacia la puerta-. Eres demasiado intrigante, Horacio.
-Pero consigo hacerte dudar, ¿no es cierto? Tu propio sentido de la justicia te hará ahora preguntarte si tienes derecho a condenar a mi hijo sin haberlo escuchado primero.
¿Sería eso cierto?, Se preguntó Pau impaciente por centésima vez aquel día.
Caminaba sola a lo largo de la playa.
Solía hacerlo desde que Pedro se había ido, a pesar de que no hiciera buen tiempo. Los días se hacían largos y fríos sin él. Lo echaba de menos. Y le dolía.
Quería que volviera a casa porque, a pesar de todas sus intrigas, Horacio tenía razón: no podía condenarlo sin haberlo escuchado primero. Además, ¿qué podía significar un ligero casi beso en publico?
De pronto comenzó a llover.
No era una lluvia fina, era un diluvio. Corrió para resguardarse. Cuando llegó a la casa, estaba empapada.
Bajó la cabeza para no mojarse la cara y comenzó a subir las escaleras a toda prisa. No se dio cuenta de que alguien las bajaba al mismo tiempo con un paraguas abierto hasta que no tropezó con él.
Gritó y estuvo a punto de caer hacia atrás, pero alguien la sujetó.
Entonces levantó la cara. Unos ojos dorados de cazador la miraban.
Era Pedro.
Había vuelto a casa.
Tropezaba con él bajo una lluvia torrencial. Y no pudo evitar recordar que esa experiencia ya la había vivido. Sintió tal emoción que las lágrimas llenaron sus ojos.
Entonces dijo algo que ni ella misma sabía que iba a decir.
Hola volvi, perdonen que no subi antes pero como algunas saben mi abuela estuvo muy mal de salud desde el fin de semana y en lo que menos pensaba era en subir novela espero y sepan entender, comenten mucho y de acuerdo a eso les subo el final, depende de ustedes. No olviden poner su nombre de tw si comentan como anonimo. Buenas Noches :)
Qué lindo cap!!! Subí el que sigue please
ResponderEliminarMuy lindo capítulo!! Aunque lo mejor lo dejás para el final, no valeee jajaja!! Vuelve Pedro para quedarse? Ojalá que si!! @AmorPyPybb
ResponderEliminarHermoso cap! Leí los otros dos cortos y son lo más ! Sos una genia escribiendo:) subí el final poorfis! Soy @minnie1794
ResponderEliminarhermoso el capitulo, voy a extrañar la novela
ResponderEliminarDenuevo soy @minnie1794 , mucha fuerza con lo de tu abuela, dale mucho cariño que eso ayuda mucho. Mi abuela falleció hace 2 meses asi que entiendo que no puedas escribir, espero que mejore pronto asi podemos leer el hermoso final <3
ResponderEliminarbuenísimo,esperando ansiosa el final...
ResponderEliminarAmee mall está novela!!! Quieroo ya el finaaaal :) ♥@liacarrizo89
ResponderEliminarMuy buen capítulo, espero con muchas ansias el final.
ResponderEliminarY espero q tu abuela este mejor.
@enloquesidaxpyp