martes, 28 de abril de 2015

“Olivia”



Cómo cuidarme:
1) Tomar leche de mamá.
2) Cambiarme los pañales.
3) Hacerme dormir.
4) Tener mimos de papá.

Hola Papis:

Ustedes me estuvieron hablando durante todo este tiempito, ahora quiero hablar yo un ratito.

Yo sé que todavía no me salen las palabras pero un día escuché que se puede hablar con la mirada y eso es lo que voy a hacer.

A penas nací, me pusieron arriba de vos, Mami. Sentí los latidos de tu corazón cómo lo hacía cuando estaba en tu panza, pero esta vez latiendo a

mil ¿estabas nerviosa? También sentí el beso que dejó Papi en mi cabeza. ¿Por qué lloraban?

Una señora vestida de verde me llevó a una sala donde me pesó y me midió. Después vino un señor vestido de blanco que me tocó las manos y los

pies. Me pusieron pañales, me vistieron de rosa y después de un ratito me entregaron a Papá que estaba ahi esperándome para volver con Mami.
Vi que abriste los brazos para agarrarme Mami y dejarme unos besos en el cachete, Papi se entretuvo con mi pierna. ¿Sabían que siento la misma

sensación que cuando besabas la panza de Mami?

¡Tenía tantas ganas de conocerlos!

La señora que me trajo te estuvo dando unas instrucciones para darme la teta, ¡menos mal! Estoy segura de que vos no sabías ni cómo hacerlo.

Cuando se fue, al fin, me caía mal, empezaron a hablar de mí. ¡Cuántos halagos! Vos, Papi, decías que era igual que Mami. Entonces soy re linda

porque ella es hermosa.

Le dejaste un lugarcito a Papi en la cama y te sentaste, con un poquito de su ayuda, entre sus piernas. Bajaste tu camisón y me acomodaste en tu

pecho para que pueda tomar la leche. ¡Aprendiste rápido! Que lindo era verlos cómo me miraban.

—Al final… ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos con el nombre que habíamos pensado?

—Sí… ¿Vos qué decís, hermosa? —Me preguntabas vos, Papi, mientras me acariciabas. Yo no te contesté, estaba muy concentrada

alimentándome.

—Entonces le queda Olivia… Olivia Alfonso. Oli. —Siempre te va a gustar pronunciar mi nombre.

—Igual, yo le voy a seguir diciendo Loquita. —Y vos sos un loco, Papá.

Después de tomar la teta me dormí un ratito, cuando desperté lloré un poco porque había mucho ruido en la sala. Papi vino en seguida a

agarrarme y dejar unos cuantos besitos, pasé a los brazos de mi abuela mientras escuchaba que todos me decían que era linda y chiquita ¡Obvio,

si salí a vos, Mami! La tía Lu pegó un grito finito cuando me sostuvo y sentí unos pinches en mi cabeza ¿quién era ese chico? Nunca había

escuchado esa voz… ¿Agustín? Por último mi tío Gonza. Entérense que es mi preferido. Se reía de mis muecas ¡y yo que solo lo hacía para

agradarles un poco más!

Una semana después Papi abría la puerta de nuestro hogar. ¡Ya no aguantaba más estar en el hospital! A penas entramos un “¡Bienvenidos!” nos

aturdió. ¡Pero que molesta es nuestra familia! Yo quería pasar más tiempo con ustedes. Y encima vos, Mami, que les agradeces. ¿Por qué? Si

cuando veníamos en el auto dijiste que lo único que querías era dormir. ¡Hasta habíamos planeado una siesta entre tres! Para demostrar que no

me gustó nada esto de la reunión familiar me puse a llorar, pero bueno, como ustedes no tienen mucha experiencia en esto de los hijos, dejaron

que mi abuela de corazón me calme. Como quería que ustedes se den cuenta, lloré un poquito más fuerte y pasé a los brazos de mi abuelo y así

sucesivamente hasta que por fin caí en tus brazos, Papi. En ese momento, aprendieron que a los únicos que necesito para vivir son ustedes dos.

¿Ven como puedo hablar de muchas formas?

Cuando terminaron de comer y luego de un café decidieron irse y quedamos nosotros tres.

—Pepe… Me parece que hay que cambiarla. —¡Hasta que te diste cuenta, Mami!

—Creo que es momento de confesar que no sé cambiar pañales. —¡Hombre tenías que ser, Papi!

—Yo tampoco. —¡Te estaba defendiendo, Ma! Pero que lindo escuchar sus risas cómplices. —Igual, no creo que sea tan difícil. —¡Es una papa! Les

prometo que no lloro. —A ver como es esto… —Y me apoyaste con cuidado en el cambiador. Papi te siguió con un pañal nuevo.

—¿Cómo se le quita esto? —¡Tengo un botón, Pa! —Ah, ya sé… —Me sacaste el vestido tan despacio… te juro que no me voy a romper, Papi.

—Fijate dónde están los abrojos del pañal.

—¡Que asco! ¿Por qué verde la caca? —Bueno, Pa, perdón.

—Ni idea, pero creo que es normal. ¿La limpio con esto?

—Supongo… —Sí, Mami, límpiame con eso. —Mi vieja me dijo que hay que ponerle esta cremita para que no se le paspe. —¡Grande la Abu!

—Con el dedo ¿no? Bueno… vamos con el pañal… ¡Listo!

—¿Y sí le ponemos un pijama? —¡No, tengo calor!

—Me parece que hace calor… la dejamos así y si refresca la vestimos. —¡Soy una grosa! —¿Vamos a tomar la leche, Oli?

Un tiempito después ya estabas sentada en la cama conmigo a upa, tomando la teta. Papi llegó de improvisto y besó mi mejilla, levanté un poquito

la mano para tocarlo también. Después te dio un beso en el cuello y otro en la boca. No digan que no, yo los vi.

—¿Cansada?

—Mucho. —Y bostezaste para que vea que era verdad.

—¿Algún dolor?

—Sí, pero ya va a pasar…

—¿Tranquila?

—Rara… —Rieron.

—Yo también estoy raro… es todo nuevo esto. ¿Feliz?

—Obvio.

—¿Enamorada?

—¿Te queda alguna duda?

—Quiero que sepas que… si antes te amaba, lo que siento ahora superó todo, Pau. Te vi ahí… soportando todos los dolores en el parto. No sé

como lo hiciste.

—Lo hice sólo porque vos estabas dándome fuerzas, amor.

Acuérdense de esto, siempre pero siempre, me va a encantar verlos besarse. ¡Que lindos Papis que tengo! ¡Y que buenos también! Gracias por

dejar que duerma la siesta en el medio, gracias por decirme tantas cosas lindas y gracias por haberme esperado tanto tiempo. Espero no

defraudarlos.

¡Ah! Y perdón Papi por el golpecito que te di en la nariz, es que todavía no controlo bien mis movimientos.

Los ama.

Olivia, Olivia Alfonso, Oli. (Y tu loquita).

3 comentarios: