jueves, 16 de abril de 2015

“Hogar, dulce hogar”

“Hermosa: Bienvenida a tu nuevo hogar. Cada vez falta más poco para conocerte y con Papi ya tenemos pensado tu nombre. El doctor nos dijo que medís 43 centímetros ¡Guau! ¡Que grande estás! También que pesas un kilo y medio y que estas muy sana. Sos la luz de mi vida. Te ama, Mami.”



Julio se hacía presente junto al frío y las vacaciones A los siete meses de embarazo, con Pepe decidimos que ya era hora de buscar un hogar para formar nuestra propia familia. En su casa ya no entrabamos. Su habitación era chica como para poner una cama matrimonial y no teníamos lugar para la nena. A parte teníamos ganas de estar un tiempo nosotros dos (o tres) sin que la puerta se abra por interrupciones de Lu que exigía mi amistad, Gonza que quería jugar al futbol con su cuñado, Mary buscando ropa sucia para lavar o los padres de Pepe preguntando por la panza, nuestra salud y los estudios. Queríamos paz.

Por eso, apenas terminaron los exámenes más la llegada de las vacaciones de invierno en conjunto con mi licencia de embarazo fueron el momento perfecto para encontrar nuestro nido de amor.

Comenzamos haciendo clics en avisos de internet con alquileres de departamentos y ventas de casas pero al notar como mi amiga y cuñada no paraba de darnos consejos de cómo debía ser, que medidas debía tener cada ambiente, si debía ser luminoso o no y muchos otros detalles, decidimos apagar todas las computadoras y buscar en inmobiliarias.

Después de cinco o seis visitas frustradas encontramos el departamento perfecto. Se ubicaba en Palermo, en un edificio muy lindo. Cerca de la avenida y a unas cuadras de la línea de subte. Living y comedor, cocina apartada y tres habitaciones porque pensábamos, en algún futuro, tener más hijos.

Ya a finales de julio nos vimos con camiones de mudanza que llevaban muebles (algunos nuevos y otros regalados por mis suegros) y cajas con vajilla y ropa de ambos.

Pepe, su padre, y unos primos de él se articularon para subir los muebles. Lu y yo nos distraíamos ordenando la ropa, mi novio no quería que yo haga esfuerzo y mi amiga no pensaba trabajar si yo no lo hacía.

“—Decí algo. —Papi con su cámara en mano y yo sentada en lo que era ya nuestro comedor.

—¿Estás grabando? —“Sí, dale” —Hola, hijita hermosa. —Y tire unos besitos.

—Contale a la nena que estás comiendo. —Y enfocaba el platito que reposaba en la mesa.

—Te estoy alimentando con un flancito con dulce de leche.

—No sabes lo que come tu Mami. —Comentó en tono gracioso cuando GIRÓ la cámara para enfocar su rostro.

—¡Son antojos! —Empujé su pierna y me reí. Caminé hasta nuestra habitación y me tiré en la cama. Papi me (o nos) siguió y se recostó también. Ahora ponía la cámara en alto para grabarnos a la vez.

—Con Mami te queremos conocer ¿No?

—Obvio, igual acá fuera hace frio. Así que no te apures a nacer. —Yo te seguía tirando besos.

—Eso, no te apures que no quiero que te me enfermes… mira loquita. —Porque así te llamaba a vos. —Te voy a mostrar dónde estás. —Me dio la cámara para que lo grabe. —Se sentó sobre la cama y levantó mi sweater violeta junto con mi remera blanca. —Acá, en esta pansa estás vos. Y como vos sos una loquita y sabes perfectamente que estamos hablando de vos ahora estás pateando. —Y besó la panza en donde se suponía –según la última ecografía- que estaba tu cabeza.”

Luego de días y días de tanto traqueteo por fin pudimos descansar. Por eso nos tumbamos en el sillón gris con nuestros pijamas, la ventana abierta para que entre ese vientito de invierno y una frazada que nos cubra (éramos masoquistas) mirábamos una película de comedia mientras disfrutábamos de la soledad.

—¿De que te reís? —Porque sentí su risita sobre mi piel, yo le daba la espalda mientras él me abrazaba.

—La nena no deja de moverse.

—A mí me lo vas a decir. Yo la tengo dentro. —Me dejó un beso en la cabeza.

—¿Qué se siente tener un bebé? —Y cómo extrañaba que se ponga tan meloso.

—Raro… es lindo pero fueron como muchos cambios de golpe. Nunca pensé vomitar dos meses enteros, ni aumentar once kilos. Ni comer como cerda. —Nos reímos un poquito.

—Estás hermosa. Quiero que nazca ya.

—Sí… yo también. Pero más que nada porque pesa mucho esta panza. Me duele toda la espalda. —Y como acto reflejo su mano fue a parar a mi espalda para masajearme y acariciarme. Era todo un caballero. —¿Ya te amigaste con Agus?

—No.

—¿Y no lo pensas hacer?

—La jodió a mi hermana, Pau. —Eso significaba un “ni loco”.

—Vos fuiste el que empezaste todo este embrollo con tus celos.

—Pero yo no la hice llorar. Y a mi hermana nadie la hace llorar.

—Sí que la hiciste llorar. —Le cerré la boca. —Cuando prohibiste que se vean. ¿Te creíste Hitler como para prohibirle a Lu ver a la persona que ama?

—Bueh, ¡qué ama! Agustín la conquistó con sus aires de chamuyo barato.

—Sí, bien que antes también usabas los mismos chamuyos. —Recordé viejas épocas en las que Pepe era el galán de la escuela y yo una simple adolescente de quince años suspirando en silencio por él.

—Eso fue hasta que nos pusimos de novios.

—Bueno ¿Y por qué no crees que Agustín se enamoró de tu hermana? —Suspiró enojado.

—Basta, Pau. No quiero pelear ahora. ¿Podemos tener un día en paz ahora que podemos? —Me di vuelta y me acurruqué un poco en su cuello, el me tapó aún más con la frazada. —¿Podemos dejar de hablar de la vida de los demás cuando tenemos a una que está por nacer?

— Sí, podemos. —Y agarré su nariz con mi boca. —Pero antes déjame ir al baño. —Y soltó su risa, durante todo el séptimo mes de embarazo me daban ganas de hacer pis en cada ocasión, hora y lugar.

“Hijita: Ya tenemos tu cuarto casi listo. Papi y la Abu Ana la pintaron, es blanca con mariposas rosas y lilas. Hay un montón de peluches y ya tenemos un armario lleno de ropita linda, algunas regaladas por la Tía Lu, otras tejidas por tu Abu de corazón, Mary, y otras que compramos con Papi. El tío Gonza me ayudó a elegirte un cochecito para los días que salgamos a pasear. También compramos una sillita para el auto para cuando Papi quiera llevarnos a algún lugar. Lo único que nos falta es que nos traigan la cuna rosa que elegimos, dijeron que en esta semana llegaba así que la esperamos ansiosos. Te ama, Mami."

2 comentarios:

  1. Q lindo la mudanza y todos los preparativos esperando a la princesa!! ��mimiroxb

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