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Aquello era totalmente nuevo para ella. Nunca había experimentado tal ansia por un hombre. Facundo jamás la había hecho sentir así en los dos años que había durado su relación. Con él siempre había visto el sexo como una especie de obligación.
Lo que estaba ocurriéndole ahora con Pedro era algo muy diferente. Hacer el amor con él parecía parte de su destino, un destino que no podía negar ni cambiar. Y dejó que él la dirigiera hacia dicho destino del mismo modo que la dirigió hacia la puerta del salón y después a una de las habitaciones cercanas.
Él cerró la puerta y, con la misma pasión y rapidez, hizo que ella se quedara con la espalda pegada a una pared. En sólo una décima de segundo, sus bocas se juntaron ansiosamente, sus lenguas se unieron en un baile frenético.
El sabor intenso y masculino de sus labios, de su lengua hizo que Pau se dejara llevar por la deliciosa sensación. Una de sus manos se apoderó de su pecho mientras la otra le agarraba la nalga dejándola sin respiración. Todos sus músculos se pusieron en tensión y él recibió encantado el roce de su vientre contra su creciente excitación.
Pedro rugió con tensión e impaciencia por encontrar el alivio a tanto deseo, mientras ella gemía y su cuerpo se estremecía bajo sus manos.
Entonces se abrió la puerta de la habitación y alguien murmuró una disculpa apresurada antes de desaparecer. Pedro retiró la boca y le agarró la mano.
—Vamos —dijo sacándola de allí.
Lo siguió por los pasillos de la primera planta del edificio hasta llegar a dos enormes puertas de madera. Era la sala de juntas. Él sacó la tarjeta que le permitía abrir todas las puertas de la empresa y que les dio paso al interior. El sonido del cerrojo resonó en la habitación vacía.
Pau respiró hondo y trató de pensar con lógica. Ya no había marcha atrás, ni posibilidad de cambiar de opinión. Claro que tampoco tenía intención de hacerlo, de ningún modo iba a perderse el placer de continuar hasta llegar al momento inevitable.
Tiró de ella hasta el centro de la habitación, aunque ella no necesitaba que la persuadiera. Estaban solos en aquella habitación, casi a oscuras, iluminada sólo por la luz de la luna que se colaba por las persianas venecianas de las ventanas.
La vista de Pau se adaptó en seguida a la falta de luz y de pronto tuvo la sensación de viajar en el tiempo. En ese momento ella era Cleopatra y él su Marco Antonio.
Él levantó una mano hasta rozar su máscara.
— ¡No! —susurró ella alejando el rostro. No podía engañarse, él jamás estaría allí si supiera quién era ella. Sólo cuando todo hubiera acabado y ya no pudiera cambiar de opinión, le dejaría que le quitara la máscara.
Sin duda se enfadaría con ella; peor aún, se sentiría decepcionado. Su fantasía acabaría de golpe, pero al menos tendría aquel recuerdo para siempre.
A la pálida luz de la luna, vio una incipiente sonrisa en su rostro.
—Muy bien, como tú quieras. Ahora hay cosas más urgentes.
Poniéndole las manos en la cintura, la levantó del suelo y la sentó sobre la enorme mesa de madera como si fuera una pluma. Después le bajó el vestido hasta dejarle los pechos al aire. Sólo con sentir su mirada sobre ellos, Pau notó cómo se le endurecían los pezones. Él emitió un rugido de placer justo antes de inclinarse sobre ella y llevarse a la boca la rosácea cumbre de uno de sus senos. Los pulmones se le llenaron de aire de golpe, haciendo que sus pechos se levantaran aún más y se acercaran a él. Podía sentir su lengua paseándose por su pecho y dándole el mismo placer que sus manos acariciándole los muslos, separándolos para hacerse un hueco entre ellos.
Ella le pasó las manos por la cabeza y después por el cuello, hasta llegar a aquellos hombros anchos y fuertes.
— ¡Dios! —exclamó él al alcanzar la tela húmeda de su tanga.
Pero la diminuta prenda no fue obstáculo para seguir explorando la parte más íntima del cuerpo femenino. Arrastrada por la oleada de placer, ella deseó poder tocar también cada centímetro de su piel, pero su traje se lo impedía causándole una tremenda frustración.
Él no tardó en darse cuenta y dar un paso hacia atrás para despojarse de la pechera y de la túnica. Regresó a su lado casi desnudo, sólo llevaba unos calzoncillos negros y las sandalias de cuero. Pau tiró de él y dio rienda suelta a sus ansias de explorar aquella piel aceitunada y tersa mientras él reanudaba las caricias que estaban haciéndola perder el sentido.
—Eres tan bonita —murmuró con la boca pegada a su pecho al tiempo que sumergía las manos en la humedad de su cuerpo.
La levantó de la mesa suavemente para poder quitarle el tanga y tirar de ella hasta el borde del tablero, hasta que estuvo a sólo unos milímetros de la erección que su ropa interior no podía ocultar.
Era tan grande.
La impaciencia se apoderó de ella. Deseaba sentirlo dentro de sí, y él debía sentir lo mismo porque en un rápido movimiento, se despojó de los calzoncillos y quedó libre. Pau alargó la mano para poder sentir ese poder, para guiarlo hasta ella. Apretó la mano hasta hacerle gemir.
Aquella mujer era una fantasía hecha realidad, una fantasía que no iba a escapársele. Tenía que poseerla, tenía que sentirla rodeándolo con sus piernas, apretándolo por dentro, deshaciéndose en espasmos de placer. Su mano se movió con más rapidez y... adiós a todo pensamiento racional.
Le agarró la muñeca para poder retirar la mano que le impedía acercarse a ella, sumergirse en la humedad de aquel cuerpo que lo recibió como si fuera su hogar natural. No necesitaba más invitación. Entró en ella con rapidez y suavidad. Ella gritó algo incomprensible, pero él reconoció la expresión del éxtasis que él también había sentido al unirse sus cuerpos.
Se retiró ligeramente sólo para volver a adentrarse en aquella delicia. Ella apoyó las manos en la mesa y echó la cabeza hacia atrás haciendo que la falsa melena larga cayera en cascada.
Era un placer verla moverse estando dentro de ella. Le besó el cuello, en el mismo punto en el que podía ver moverse su pulso y al notar cómo se aceleraba supo que, aunque deseaba que la sensación se prolongara lo máximo posible, no podría aguantar mucho más.
Era imposible.
No podía hacer nada por controlar lo que ya se había desatado dentro de su cuerpo, sobre todo cuando se dio cuenta de que ella estaba experimentando las inconfundibles sacudidas del clímax. Al vaciar su interior en ella, emitió un grito espontáneo y primitivo.
Tiró de ella hasta sentarse en una de las butacas de piel con ella en el regazo.
¡Dios!
Dulce no había sabido qué esperar, pero desde luego no se había preparado para algo así. Su cuerpo seguía acalorado mientras su pulso y su respiración intentaban recuperar el ritmo normal... Y su cerebro trataba de volver a la realidad.
¿Qué había hecho?
Respiró hondo y trató de buscar la lógica a lo que acababa de suceder. Acababa de hacer el amor con el jefe, y no se trataba de un jefe cualquiera, sino de Pedro Alfonso.
Y lo que era más, no habían utilizado protección. Nada. Ni siquiera se habían detenido a pensar en ello. Debía de haberse vuelto loca. Ella no era tan imprudente y sin embargo un momento de pasión, una caricia de Pedro y el sentido común la había abandonado por completo.
Debía de estar loca.
Él seguía acunándola en su regazo, acariciándole la espalda mientras su cuerpo ya daba signos de haberse recuperado.
La lánguida sensación de placer fue desapareciendo a medida que la realidad se impuso en su mente. Intentó levantarse sin tocarlo demasiado. ¿Cómo iba a explicar lo que había sucedido? ¿Cómo iba a poder volver a mirarlo a la cara? La vergüenza y el sentimiento de culpabilidad se apoderó de ella.
Tenía que salir de allí inmediatamente, antes de que descubriera quién era. Podría llegar a perder el trabajo por algo así..., quién sabía cómo reaccionaría Pedro. No podía permitirse tal riesgo en la situación en la que se encontraba su madre y con todos los gastos hospitalarios que se avecinaban.
Tenía que irse enseguida.
— ¿Qué ocurre?
Miró a la puerta y el corazón le dio un vuelco al pensar en lo que iba a hacer. Él estaba desnudo, así que podría alejarse antes de que tuviera la oportunidad de vestirse y seguirla.
—Tengo... sed.
—Yo tengo la solución a tus problemas —dijo poniéndose en pie y dándole la ocasión perfecta para subirse el vestido y ponerse la ropa interior—. No te lo pongas —le pidió acercándose a darle un beso en los labios todavía enrojecidos—. Todavía no hemos terminado el uno con el otro.
Yo diría que nos queda mucho que explorar...
Pau se aferró a la tela del vestido como si fuera un salvavidas, intentando no hacer caso del deseo que despertaban sus palabras en ella.
Quería poseerla de nuevo.
Ojala no se lo hubiera dicho, porque no quería arrepentirse de nada... pero tampoco quería pasar las noches en vela, en su cama vacía pensando en los placeres que se había perdido.
Pedro cruzó la habitación desnudo hasta el mueble bar que había al fondo. Ella lo observó maravillada, no podía apartar la mirada de él. Pero aquélla era la oportunidad perfecta.
Salió corriendo de allí, cerrando la puerta con un portazo. Oyó el grito que la llamaba, pero sabía que no podía detenerse. Corrió por el largo pasillo en el que retumbaba el sonido de sus tacones e incluso habría jurado que también lo hacían los latidos de su corazón.
Alcanzó la puerta principal y se volvió a comprobar con alivio que nadie la seguía. Lo había conseguido.
Estaba a salvo.
Hola les traje el capitulo esperado? Debo confensar que no sabia si subir completo porque era medio zarpado, pero si lo sacaba no iba a entenderse muy bien asi que aca esta, disfrutenlo y comenten asi nos leemos mañana :) que tengan una linda noche @patty_lovepyp y gracias por los comentarios!! Dedicado a la mas lenta @VickyCivitelli
me encanto subi mas capitulos por favor
ResponderEliminarbuenísimo el capítulo,me encanto!!! seguí subiendo...
ResponderEliminarGenial este cap!!!! Espero el de mañana!!!!
ResponderEliminarBuenísimooo capítulo!!! Espero el siguiente!!
ResponderEliminarwow..... y ahi la semillita prendio y... me encanto, tan dramatica la forma en la cual ella huye y el no sabe quien es.... ¿como la reconocera? ¿tendra que verla desnuda para darse cuenta? porque salio corriendo cual Cenicienta pero dudo que haya dejado un zapato atras.... la clave aqui parese que sera el perfume....
ResponderEliminarMe encanta, no puedo esperar para leer el prox capitulo!!!
Buenisimo!!!! me encanto el capitulo y me atrapo la historia..... y ahora, Pedro como la va a encontrar...??? Me encanto... subi el prox pronto y gracias por esta novela!!!
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