miércoles, 21 de agosto de 2013

Capítulo 18- Aprendiendo a Amar

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¡La deseaba!
Su boca fue bajando mientras sus dedos jugueteaban con el encaje abultado por la erección de sus pezones, ya muy sensibles por culpa del embarazo. Arqueó la espalda y se dejó llevar por la descarga de placer. Nada importaba excepto cómo la hacía sentir.
Especial.
Bella.
¿Amada?

No. Eso era lo que ella deseaba, no lo que él le daba. Pedro no era de los que se enamoraban. Por ahora tendría que conformarse con sentirse especial y bella. Se le escapó un gemido que demostraba que le bastaba con sentir la magia que él le transmitía con su boca, con su lengua, con sus dedos...

Apretó el edredón con fuerza cuando su lengua la poseyó y desató dentro de ella un deseo y un ansia que desconocía. Le había quitado el tanga y sus manos estaban despertando terminaciones nerviosas cuya existencia desconocía.
¿Cómo era posible que con sólo tocarla la hiciera consumirse de pasión? No había explicación razonable, únicamente podía dejarse llevar y disfrutar de su lengua sumergiéndose dentro de ella.
Quería más. Deseaba más de él. Mucho más...

Nada podría parar aquella deliciosa tortura salvo sentirlo dentro de su cuerpo.
—Por favor... —le suplicó agonizando de deseo.
Él emitió una especie de gruñido y se alejó de ella aterrorizándola por un segundo, hasta que comprobó que sólo iba a quitarse la ropa. Se despojó de todo hasta que sólo el aire separaba sus cuerpos. Y después ni siquiera eso.
—Eres tan bonita —dijo retirándole un mechón de pelo de la cara—. Llevo soñando con estar así contigo desde la noche del baile.
Y antes de que su corazón tuviera tiempo de reaccionar a aquellas palabras, entró en ella con un solo movimiento. Entonces llegó el momento de dejarse llevar por el ansia, de moverse al unísono con el ritmo que les marcaba el deseo mutuo. Primero despacio y luego más y más rápido.

Después él bajó el ritmo y la llevó hasta el límite de la desesperación, haciéndola levantar las caderas para urgirle a que continuara.
Y lo hizo, se sumergió hasta lo más profundo de su cuerpo y juntos llegaron hasta lo más alto, al clímax que alcanzaron en mitad de espasmos de placer.
Por un momento se quedaron allí en silencio, sus cuerpo sudorosos, entrelazados y exhaustos; aunque ambos sabían que el deseo que sentían el uno por el otro no iba a apagarse tan fácilmente. Pedro se movió hasta apoyar la cabeza en el estómago de Pau.

—Entonces hay un bebé creciendo aquí dentro —dijo acariciándola suavemente.
Aquellas palabras la pillaron desprevenida. Él apenas había dicho nada sobre la noticia de su embarazo, de hecho no parecía haberlo impactado mucho... hasta aquel momento. ¿Acaso no sabía lo que significaba tener un hijo? ¿Sería tan ajeno a él el concepto de familia?
— ¿Qué le pasó a tu familia?
La mano de Pedro se detuvo en seco y se apartó de ella.
—Lo siento, no pretendía entrometerme –dijo Pau acariciándole la cabeza.
Él le agarró la mano y se la llevó a los labios.
—No te preocupes. No pienso en ello muy a menudo.
—Debió de ser terrible —ella sabía lo que era perder a alguien querido; no necesitaba saber los detalles para saber que perder a su familia a una edad tan temprana había tenido que ser devastador.
—Mis padres tenían una pequeña casa cerca de la capital , allí se instalaron al llegar a Argentina. Era muy pequeña, así que cuando podían iban a otras explotaciones a ayudar. Yo era el más pequeño, por lo que normalmente me quedaba en casa mientras ellos y mis dos hermanos se iban a trabajar.
— ¿Qué edad tenían tus hermanos?
—Fede tenía trece y Agus catorce. Fede era la viva imagen de mi padre y él estaba muy orgulloso.
— ¿Y qué ocurrió?
Pedro hizo un gesto de desesperación y Pau pudo sentir cómo todos sus músculos se ponían en tensión.
—Ellos trabajan en otra ciudad. Aquel día los llevó una camioneta en la parte de atrás, donde iban ya más trabajadores de la ciudad. La carretera era muy estrecha, un coche que venía en dirección contraria tomó una curva muy abierta y el conductor de la camioneta tuvo que dar un volantazo para esquivarlo. En cuanto la rueda delantera se salió de la carretera, estuvieron todos perdidos...
Se le hizo un nudo en el estómago sólo con imaginar el impacto que debió tener un accidente así en un niño tan pequeño.
— ¿Los perdiste a los cuatro?
—Iban catorce personas en la camioneta, sólo dos sobrevivieron. Era imposible salvarse cuando cayeron por el terraplén. Yo no lo supe hasta el día siguiente; la policía tardó mucho en identificar todos los cuerpos.
— ¿Pasaste la noche solo? —preguntó con el corazón en un puño.
Él se encogió de hombros restándole importancia.
—Te acabas acostumbrando.
—Es terrible. ¿Y no tenías algún pariente que pudiera acogerte?
—No. Sólo tenía a mis abuelos paternos, pero estaban en otro pais y yo no quería marcharme; además estaban ya muy viejos. Yo no había nacido aquí pero si creci, por eso me siento Argentino y ya lo sentía así entonces. La venta de la casa apenas dio para saldar deudas, así que yo acabé en una casa de acogido... Al menos durante un tiempo. Ellos no me querían y yo no los necesitaba. Trabajé mucho para conseguir una beca y escapar en cuanto pude.
— ¿Entonces este niño será tu única familia? —preguntó ella pensando en voz alta.
Pedro se levantó de la cama de golpe y recogió su ropa del suelo mientras ella se odiaba por haber provocado tal cambio de humor. Aquel hombre se las había arreglado para salir adelante sin el apoyo de una familia; era lógico que no le entusiasmara la idea de que le impusieran una.
—Tengo que volver al trabajo. ¿Qué planes tienes?
Pau se echó a reír incómodamente.
—Yo diría que es un poco tarde para hacer planes. Voy a tener un hijo, ése es mi plan.
— ¿Entonces estás segura de tenerlo?
Algo se le heló por dentro. Acababa de hacerle el amor y llevaba dentro a su hijo; sin embargo era evidente que eso no cambiaba el hecho de que no era más que Paula, de marketing y jamás la consideraría nada más que eso.
—Me disgusta el simple hecho de que me lo preguntes.
—No te ofendas. ¿Cómo esperas que sepa lo que tienes intención de hacer? Te recuerdo que apenas nos conocemos.
Cierto, pensó Pau al tiempo que trataba de refugiarse en su ropa. Apenas se conocían, pero eso no era obstáculo para que él deseara hacerle el amor y ella deseara que lo hiciera.
Y desde luego no era obstáculo para que ella lo amara como una tonta.
— ¿Qué esperas entonces de mí?
Levantó la mirada hacia él, fijó sus ojos en los de él con la esperanza de poder transmitirle la misma frialdad que él estaba demostrando hacia ella. A pesar de que habría sido mucho más sencillo ocultarle que él era el padre de su hijo, Pau sabía que había hecho lo que debía. Sabía que iba a tener un bebé, pero su responsabilidad para con él acababa ahí. Si no estaba preparado para asumir lo que la paternidad suponía, ella estaría encantada de criarlo sola.
—No espero absolutamente nada.
Pedro la miró desconcertado. Pero claro, ¿por qué iba a creerlo? Seguramente él esperaba que tratara de aprovechar las ventajas de haberse quedado embarazada de un hombre rico.
—Es cierto —confirmó ella—. No quiero nada de ti.
— ¿Crees que puedes hacerlo tú sola?
—Claro que puedo —«si no me queda otro remedio»—. Es lo que quiero.
— ¿Y qué hay de lo que quiera yo?
—Es obvio que no quieres sentirte implicado, lo has dejado claro al pensar que podía hacer otra cosa que no fuera quedármelo. Tú no querías que esto sucediese, no querías tener un hijo.
— ¿Y tú sí?

Pau bajó la mirada. Aunque se lo contase, jamás lo comprendería, nunca entendería cuánto significaba ese niño para ella, o cuánto iba a significar para su madre. No imaginaba la cantidad de noches que había soñado con tener un hijo. Pero todos esos motivos nada tenían que ver con él, así que no tenía por qué conocerlos.
—Al principio fue un shock —comenzó a decir—, pero ahora que ya me he hecho a la idea, voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que este niño tenga una vida estupenda. Yo me encargaré de que mi hijo jamás sienta que no fue deseado o que su vida es el resultado de un error.
—Todo eso es muy bonito, ¿pero cómo vas a hacer todo eso tú sola?
—Me las arreglaré.


Buenas Noches aqui les traigo otro capitulo, disfrutenlo y comenten :) Muchas gracias @patty_lovepyp. El de hoy va dedicado a Belen Maria del Campito @pauliterbel :) 

4 comentarios:

  1. Se me cayeron algunas lagrimitas con la frialdad de Pedro. Pero se que se va a terminar enamorando de Pau y amando a ese hijo/a

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  2. me encanto,cada vez me gusta más esta nove!!!

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  3. me encanta esta historia, es atrapante!!! espero ansiosa el cap de mañana ;) Gracias por escribir....

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