jueves, 29 de agosto de 2013

Capítulo 26- Aprendiendo a Amar

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—Me siento una mujer muy dichosa. Bueno, creo que ahora debo irme a descansar. Si me disculpáis.
—Te acompaño a la habitación —se ofreció Pau deseosa de librarse de la mirada acusadora de Pedro.
—No te preocupes, la enfermera me ayudará. Después de todo, es vuestra noche de bodas.
En cuanto salió de la habitación, Pau se volvió a mirar a su marido.
—Pedro, no es como piensas. Tenemos que hablar.

Sin mirarla siquiera, él pasó a su lado y salió de la habitación, pero Pau fue tras él levantando la enorme falda del vestido. Entraron en la habitación que iba a haber sido la suya, en el centro de la cual había una enorme cama de madera con dosel que se suponía debían compartir los novios en su noche de bodas.
Pero Pedro pasó de largo y fue directo al armario, de donde sacó una bolsa de viaje y comenzó a meter ropa.
— ¿Qué haces? —le preguntó ella.
— ¿A ti qué te parece? Me marcho.
—Pedro, déjame que te explique. No es lo que piensas.
— ¿Ah, no? ¿Acaso no le hiciste una promesa a tu madre?
—Sí, pero eso no significa...
— ¿No dijiste que harías cualquier cosa?
—Pedro, no se trata de eso.
—Prometiste que harías todo lo que pudieras para darle un nieto a tu madre. Cuando se acabó lo tuyo con Facundo, te diste cuenta de que tenías que encontrar rápidamente otra manera de cumplir la promesa. Y entonces me encontraste a mí —atravesó la habitación a grandes zancadas para sacar más cosas de la cómoda—. Ya lo ha dicho tu madre: «afortunadamente, apareciste tú».
—No, Pedro. No fue así. Ya te lo expliqué.
— ¿Sí? Pues parece que te olvidaste de algunos detalles esenciales. Se te olvidó decirme lo desesperada que estabas por tener un hijo... fuera de quien fuera. Aquella noche en el baile, ibas en busca de un donante de semen.

Sus palabras se le clavaron en el alma como un puñal.
—Dios mío —continuó diciendo él—. Cuando pienso que estuve a punto de creerte. Pensé que sólo querías guardar el embarazo en secreto... pero claro, luego te diste cuenta de que podías tenerlo todo. El bebé y una vida de lujo... todo por el trabajo de una sola noche.
Levantó la mirada de la bolsa y se dirigió a ella.
—Puede que seas una hija maravillosa, pero eres una esposa deplorable.
—Pedro, por favor, tienes que escucharme.
— ¿Por qué iba a hacerlo? Llevas mintiéndome desde que te conocí, fingiendo ser algo que no eres, la virgen inocente y tímida, la hija responsable. Pero no es cierto, la realidad es que no eres ni tímida ni responsable. Eres manipuladora y retorcida.
—Yo jamás he fingido ser ninguna de esas cosas, especialmente virgen e inocente. Yo nunca he dicho nada parecido.
—No hacía falta que dijeras nada. Con esos trajes enormes y esas gafas... parecías un ratoncillo asustado, pero lo tenías todo planeado.
— ¿Qué? Escucha lo que estás diciendo, Pedro. No tiene ningún sentido.
—Pues a mí me parece que estoy descubriendo cosas que debería haber visto hace
Se colgó la bolsa al hombro y se dirigió hacia la puerta de la habitación.
— ¿Dónde vas?
—A cualquier sitio donde no estés tú.
—Pero no puedes irte.
— ¿Por qué no? Ya tienes lo que querías... el niño, un marido, un lugar donde tu madre estará cómoda y bien cuidada. Has cumplido tu promesa, ya no me necesitas.
—Eso no es cierto. Claro que te necesito.
— ¿Por qué? ¿Has hecho alguna otra promesa que no me hayas contado? —siguió acusándola mientras salía de la casa y ella lo seguía hasta el garaje.
— ¡No! Pero te necesito, Pedro. Yo... te amo.
Se quedó inmóvil en la puerta del garaje mientras ella esperaba algún tipo de reacción. Sin embargo él esperó a que se abriera del todo la puerta automática y después se metió en el coche.
—Me decepcionas, Paula. Para una mujer que ha llegado tan lejos para quedarse embarazada, esa frase no es nada original. Parece que te estás quedando sin ideas.
Encendió el motor haciendo que ella tuviera que gritar por encima del ruido de tan potente máquina:
—Pedro, es la verdad. No me importa que no quieras mi amor o que no lo necesites, te amo. Ni siquiera sé por qué, pero es cierto. Te amo.
Bajó la ventanilla con una mano en el volante y la otra en la palanca de cambios, listo para partir.
—No te molestes, Paula. No creo que eso vaya a cambiar las cosas; no lo haría aunque te creyera.

Se marchó dejándola allí, gritando su nombre hasta que el coche desapareció de su vista. ¡No podía marcharse de esa manera! Tenía que creerla, tenía que convencerlo. ¿Pero cómo? Al mirar a su alrededor vio el deportivo dorado todavía aparcado en el garaje con el enorme lazo. Tocó la llave que llevaba al cuello, la llave que le había dado Pedro.
Seguramente había ido al apartamento con la intención de estar solo. Necesitaba hablar con él, tener la oportunidad de explicárselo todo.
Retiró el lazo y se metió dentro tratando de no pensar que no estaba familiarizada con el funcionamiento de aquel vehículo que en nada se parecía a su pequeño utilitario, y que además estaba empezando a llover. No podía pararse a pensar en eso, tenía que llegar a Pedro.
Condujo contando cada kilómetro que la separaba de él; sólo tenía que ir hasta la autopista y después directa al centro de la ciudad. Justo en el momento que más llovía, vio un coche oscuro parado en el arcén de la carretera y pensó que era Pedro; enseguida se dio cuenta de que se trataba de un vehículo mucho más viejo, tenía el capó abierto y había una mujer mirando el motor.
Al principio Pau pensó continuar, pero llovía mucho y le dio lástima aquella pobre mujer sola en mitad de la noche. Además, con las prisas, no llevaba el móvil para llamar a la policía y pedir que acudieran en su ayuda.
— ¿Puedo llevarla a algún sitio? —le preguntó al detenerse junto a ella.

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EL GUARDIA de seguridad lo llamó a las tres de la mañana. No lo había despertado porque no había conseguido quedarse dormido, pero sí le sobresaltó, sobre todo cuando oyó para qué lo llamaba:
Dos policías querían verlo.
No sabía mucho de métodos policiales, pero algo le hacía sospechar que los agentes no solían hacer visitas de cortesía a esas horas. Así que se puso los pantalones y acudió a abrirles la puerta.
— ¿Qué ocurre?
—Señor Alfonso, ¿es suyo un Mercedes deportivo? —le preguntó antes de darle el número de matrícula.
—Es el coche de mi esposa, sí. ¿Hay algún problema?
— ¿Puede describir a su esposa?
—Claro. Es de estatura alta, delgada y tiene el pelo rubio. ¿Pueden decirme qué ocurre?
Los policías se miraron mutuamente antes de responder:
—Quizá quiera sentarse. El coche ha sufrido un accidente hace unas horas. Me temo que tenemos malas noticias.
Se le heló la sangre en las venas.
—El coche cayó por un terraplén, dando varias vueltas de campana. La conductora no llevaba cinturón y salió disparada del vehículo.
Pedro miró hacia otro lado, intentando asimilar lo que acababa de escuchar, pero resultaba imposible. Aquellas palabras le recordaban demasiado a otra tragedia, a otra época... Pero era el mismo dolor inaguantable.
— ¿Reconoce esto?
El agente le dio un lazo rojo con una llave, la misma que le había colgado al cuello a Pau hacía unas horas. Agarró la tela con las manos temblorosas.
—Mi esposa... ¿está herida? ¿o...?
—Señor Alfonso —dijo el otro oficial con compasión—, me temo que es más grave que todo eso. La conductora ha muerto y nos tememos que se trate de su esposa. Nos gustaría que nos acompañara a identificar el cadáver.
¡Pau!
La posibilidad de que fuera ella era tan dolorosa que no podía afrontarla. Mientras se ponía los zapatos como un zombi, sacó el teléfono móvil y llamó a la casa para pedirle al ama de llaves que comprobara si Pau estaba allí. Con un escalofrío de terror, escuchó las palabras que le confirmaban que su esposa no había dormido en casa y que no había ni rastro del coche.
Levantó la mirada hacia los policías, tenía la mente en blanco y se sentía vacío por dentro.
—Vamos.

Hola yo se que me estan odiando, sera que esta novela es de las que tiene un triste final? o es de las que tiene uno hermoso? solo quedan dos capitulos, comenten mucho y mañana les subo otro. Disfrutenlo @patty_lovepyp

7 comentarios:

  1. X favor decime que no le pasó nada a Pau!!!!!!!!!!!!! Espero el cap de mañana

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  2. No nos podes dejar asi!! Espero ansiosa a mañana!!

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  3. no subi mas , no nos dejes con las ganas subi, el proximo capitulo que a pau no le pase nada por favor

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  4. nooooooooooooo , parami ala persona que ayudo le robo el auto

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  5. maldad... esa es la palabra que mas te caracteriza en este momento! jajajajjaa
    Infinita maldad al dejarnos asi, con un nudo en el pecho!!!!!

    Gracias Patty, ojala el universo conspirara a nuestro favor y nos regalaras ese final hoy mismo!
    muero de intrigaaaa

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  6. ayyy nooo,que no le haya pasado nada a pau!!!

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