miércoles, 7 de agosto de 2013

Capítulo 4 - Aprendiendo a Amar

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— ¡PARECES una princesa!
Paula sonrió e hizo una reverencia antes de entrar al dormitorio de su madre.
— ¿No te parece demasiado? La de la tienda de disfraces dijo que estaba muy bien.
—No, querida, no es demasiado, es perfecto. Vas a ser las más bella del baile.
—No sé —dijo pasándose la mano por la larga peluca negra.
—Ah, tengo un perfume que nunca me pongo que le irá muy bien a ese traje —recordó su madre señalando hacia la cómoda.

Pau aceptó la sugerencia y se echó unas gotas en el cuello y en las muñecas. Era un aroma exótico, muy diferente al perfume de albaricoque que solía utilizar ella. Bueno, parecía que aquélla sería una noche de cambios.
Ahuecó los almohadones sobre los que descansaba la espalda su madre para asegurarse de que estaba cómoda antes de llevarle un té. Después se sentó junto a ella y le fue dando las pastillas que tenía que tomarse.

—Todavía no sé por qué voy a ese baile. Si tú quieres, me quedo en casa encantada.
—De eso nada —respondió su madre agarrando una de las cápsulas de colores—. Tienes que salir ahora que tienes oportunidad.
—Me parece que no me interesa mucho salir —admitió Pau encogiéndose de hombros.
—Pues debería. No es natural que una mujer joven como tú se aísle del mundo cuando debería estar pasándolo bien y conociendo gente.
—Conozco mucha gente en la oficina.

Su madre se metió en la boca las dos últimas pastillas antes de decirle:
—No seguirás pensando en ese Facundo, ¿verdad?

 Pau no contestó inmediatamente. Claro que le había dolido que la abandonara por otra mujer justo antes de la boda... otra mujer con la que se había estado viendo desde hacía más de un año y a la que había dejado embarazada. Se había sentido estúpida y tremendamente herida. Sobre todo había sentido como si le hubiera arrebatado el hijo que tanto deseaba tener, un hijo que le había dado a esa otra mujer. Y durante un tiempo deseó que Facundo volviera con ella. Pero sólo durante un tiempo.

—No —respondió por fin con un suspiro, pero con la seguridad de estar diciendo la verdad.
Facundo la había abandonado una semana antes de la boda y había supuesto una enorme decepción que había hecho mella en su confianza en sí misma, pero sabía que el fracaso de la relación no había sido sólo culpa de Facundo.

Ella había seguido sus planes de boda, en realidad había seguido todos sus planes porque le había convenido. Y aunque había creído estar enamorada de él, ahora se daba cuenta de que se había convencido a sí misma de que era así porque eso era lo que deseaba; deseaba casarse y tener una familia con él.

Pero en realidad iba a casarse con él por motivos equivocados.
—Casarme con Facundo habría sido un gran error, ahora lo sé —aseguró estrechando la mano de su madre—. Nos hizo un favor a los dos abandonándome cuando lo hizo.
Su madre asintió con ternura.
—Él no era el hombre adecuado para ti, pero tu hombre existe, está por ahí. Acuérdate de Felipe; salió con decenas de chicas hasta que encontró a la definitiva. Andrea era un encanto y eran muy felices juntos.

Ambas volvieron la mirada a la foto enmarcada que ocupaba un lugar de honor en la mesilla de noche. La sonriente pareja resplandecía de felicidad mostrando orgullosos a su hijo recién nacido a la cámara. Pero la felicidad no había durado mucho. Al día siguiente, cuando iban a presentarle el bebé a la abuela, sus vidas quedaron segadas por un trágico accidente de avión.

Paula respiró hondo y miró a su madre que seguía con la vista fija en la fotografía, pensando y recordando a su hijo mientras dos lágrimas le recorrían las mejillas.
—Querida, me encantaría verte feliz y con pareja antes de... —dejó la frase a medias, pero no era necesario que terminara de decir aquellas palabras, Pau sabía perfectamente lo que había querido decir; las palabras no pronunciadas quedaron en el aire con el peso de lo inevitable.
«Antes de morir».

Algo le oprimió el pecho.
Le quedaban menos de doce meses de vida. Su madre merecía un poco de felicidad, algo que desear y a lo que mirar con esperanza y que la hiciera distraerse un poco del triste pronóstico que le habían dado los médicos. Algo que la ayudara... no a olvidar, jamás podría olvidar, pero al menos que mitigara el dolor de aquellas muertes prematuras.

Pero se estaba rindiendo a la enfermedad, parecía haber aceptado su sino como si estuviera deseando reunirse con su difunto marido y sobre todo con Felipe, con su esposa y con el nieto al que conocía sólo por aquella única fotografía.

Los médicos habían sido muy comprensivos cuando los medicamentos parecían no servir de nada para detener la enfermedad.
—Ella tiene que desear vivir —habían dicho una y mil veces—. A veces se necesita una razón para vivir, algo que te dé esperanzas para sobrevivir.

Pau le había fallado. Le había prometido darle un nieto, pero su proyecto de matrimonio se había arruinado y ni siquiera era apta para la fecundación in vitro. Así que parecía que se había quedado sin opciones; cabía la posibilidad de que encontrara novio en ese tiempo, pero desde luego era impensable que pudiera enamorarse y formar una familia tan rápido... por tanto sería imposible alegrar los últimos meses de vida de  su madre con la promesa de un bebé.

Además, ¿qué posibilidad real tenía de encontrar novio? Últimamente, cada vez que pensaba en hombres o en salir con alguno, sólo uno aparecía en su mente. Todos los demás hombres que conocía palidecían a su lado. El era más guapo, más inteligente, tenía mejor cuerpo y un carisma que la atraía como un imán.

Paula meneó la cabeza con rabia. Debía de estar obsesionada con el trabajo porque no podía quitarse la imagen de Pedro Alfonso de la cabeza.

De acuerdo, tenía buenos genes, pero si seguía comparando con él a todos los hombres que conocía, no encontraría a nadie que estuviese a su altura. Lo curioso era que ni siquiera podía decir que le gustase... era demasiado arrogante y autoritario, aunque seguro que también tenía montones de cualidades.

¿De qué iría vestido esa noche? Un disfraz de pirata no le iría nada mal con su aspecto, un bucanero intrépido y peligroso… con una camisa de tela fina arremangada y desabotonada; el blanco inmaculado contrastaría con su pelo oscuro y su piel aceitunada y los pantalones estrechos...
Su madre sacó un pañuelo de papel de la caja y la arrancó de sus pensamientos. Estaba claro que la idea de asistir al baile de la empresa la tenía nerviosa. Ahora le daba por imaginar cosas disparatadas.

—Lo siento, querida, me estoy poniendo llorona —dijo su madre secándose las lágrimas—. No me hagas caso, es que estoy cansada.
—Entonces te vendrá bien dormir un poco —sugirió Paula apretándole la mano al tiempo que se inclinaba para darle un beso en la mejilla—. No vendré tarde...

Hola aqui el capitulo de hoy :) disfrutenlo y comenten @patty_lovepyp que tengan una linda noche 


6 comentarios:

  1. buenísimo,seguí subiendo!!!

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  2. me encanto, muy buena novela, subi mas por fa!!! se van a encontrar en el baile, quiero leerlo..... no aguanto la ansiedad!!!!

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  3. buenisimo, se viene lo interesante!!! please segui subiendo....
    Bsos

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  4. muy buena nove, me encantan las adaptaciones.... me encanta imaginar lo que se viene, la fiesta, las mascaras, los detalles del perfume, me parece que sera tipo cenicienta, solo que en lugar de encontrarla por el zapato lo hara por el aroma ;)
    Subi mas porfis, ¿es larga, tiene muchos capitulos? ok, gracias por escribir y espero el prox. comiendo mis uñas jajaja

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  5. buenisimaaa la nove, subii mas please

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  6. que linda historia, ya quiero que sea la fiesta y se encuentren con los disfraces... me muero si él va de pirata ajajajaja
    segui subiendo!!!!

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