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Pau lo miró y supo que esperaría toda la vida si eso significaba volver a sentir algo parecido. Entonces él bajó la cabeza y le rozó los labios con los suyos, tan suavemente que pudo notar su respiración.
—Preciosa... —susurró mirándola fijamente—. Espérame.
Después desapareció de su lado y fue como quedarse en el vacío más absoluto. Se había ido y de pronto ella tenía frío, la había privado de su calor. Pero iba a volver, había prometido que volvería y eso la hacía sentir menos frío. Se quedó allí parada unos segundos. Sólo serían diez o veinte minutos, pero no sabía qué hacer, dónde esperarlo para estar segura de que la encontraría.
Se fue a la barra y pidió una botella de agua. Lo mejor sería no pensar en el tiempo, así transcurriría más rápido... pero cada minuto se le hacía eterno.
El grupo dejó de tocar y salió al escenario un hombre que agarró el micrófono. Estupendo, un monólogo cómico, al menos eso la distraería del paso de los segundos.
Pedro maldijo en voz alta tapando el auricular del teléfono. La crisis era mayor de lo que había pensado. Sofia estaba a su lado armada de lápiz y papel y haciendo oídos sordos a sus comentarios. Su eficiente secretaria había improvisado una oficina en una pequeña habitación en la que había colocado un par de sillas, un teléfono y un fax. No necesitaba ordenador porque no era momento para recibir o mandar e-mails. Lo que quería era acción.
La agencia del Cordoba había elegido el mejor momento del mundo para venirse abajo. La noticia había aparecido en la prensa y ahora había cientos de clientes exigiendo ayuda.
Bueno, había cosas peores; ya había tenido que enfrentarse a caos mayores, igual que sin duda los habría en el futuro, pero... ¿por qué justo esa noche? Ya llevaba allí cuarenta minutos y no podría irse hasta localizar al director de la oficina al que tenía que hacer algunas preguntas.
Agarró un lapicero y comenzó a dar golpecitos en la mesa con nerviosismo. Justo entonces se oyeron risas procedentes del salón de baile y la mente de Pedro fue hasta la mujer que había dejado allí, esperándolo. O eso esperaba.
Todavía podía sentirla en sus brazos, recordaba la magia con la que sus cuerpos habían flotado juntos, moviéndose al ritmo de la música. Ahora quería que aquella curvilínea figura se moviera con él a otro ritmo muy diferente, un ritmo que crearían juntos. Algo le dolía al imaginarlo. Él era un tipo normal al que le gustaba el sexo, pero lo cierto era que hacía mucho tiempo que no había deseado a nadie con tanta fuerza como deseaba a esa mujer.
Había algo especial en ella. Ese cuerpo, esos labios carnosos... Iba disfrazada de Cleopatra y él de Marco Antonio, debía de ser cosa del destino.
Volvió a mirar el reloj. ¿Qué pasaría si conocía a otro? La idea de verla con otro hombre, bailando, abrazándose y quizá incluso… hacía que le rechinaran los dientes. Era tan encantadora, sus labios eran tan dulces, que la idea de que alguien pudiera saborear su boca y algo más...
El lápiz se partió en dos.
La llamada se cortó al otro lado. Pedro colgó el teléfono y buscó otro número al que llamar. Iba a localizar a ese tipo e iba a conseguir que se hiciera responsable de lo ocurrido.
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No iba a volver. La triste realidad la golpeó como un mazazo. Hacía casi dos horas que se había ido; el humorista había terminado su monólogo y la actuación de la banda había dejado paso a la música grabada. O la llamada que tenía que atender lo había entretenido más de lo que él había pensado, o había encontrado a otra persona y había cambiado de opinión.
No había ninguna duda sobre cuál de las dos cosas era la más probable. Se había estado engañando al creerse tan especial. Se estaba haciendo tarde, así que se marcharía a casa. Quedarse allí más tiempo no haría más que aumentar la sensación de frustración que había sustituido a la euforia.
No iba a volver.
Echó un vistazo a su alrededor, la fiesta estaba en su apogeo; se oía la música, risas y conversaciones por todas partes. La velada no había sido una pérdida de tiempo; había charlado con varias personas, se había reído con el humorista y hasta había sido divertido acercarse a las mesas de comida y fijarse en todos aquellos pequeños canapés y aperitivos. Al menos todo ello la había distraído del paso del tiempo.
Pero ahora había llegado el momento de irse a casa. No había ningún motivo para quedarse.
— ¿Bailas?
Se trataba de un canguro de metro ochenta de estatura.
—Me iba ya.
— ¿Sólo un baile antes de marcharte? Será divertido. ¿O es que alguna vez has bailado con un canguro?
—Pues no, la verdad.
—Entonces no puedes dejar pasar la oportunidad —sentenció el canguro tendiéndole la pata.
Pau aceptó la invitación riéndose. Un baile no podía hacerle daño a nadie, desde luego no sería nada parecido al que había compartido con Pedro, pero podría ser divertido y además, así tendría algo que contarle a su madre por la mañana. Seguro que se reiría al saber que su hija había estado bailando con un enorme canguro.
Y lo cierto fue que se rió mucho intentando evitar los pisotazos de sus patas traseras y los empujones de su cola, era imposible no divertirse.
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Todavía estaba allí.
Al principio no la había encontrado y se había temido que se hubiera marchado si decirle quién era, pero entonces la vio en la pista de baile. Dios. Era aún más bella de lo que recordaba. Tenía una sonrisa que le iluminaba todo el rostro y se movía deliciosamente al ritmo del rock and roll que estaba sonando.
Comprobó sin preocupación alguna quién era su acompañante, un canguro no era problema para él. Se había enfrentado a adversarios mucho más fuertes, como el director de la agencia de Cordoba con el que por fin había conseguido hablar y que ya era historia en el mundo de los negocios.
Se acercó rápidamente antes de que acabara el tema y alguien tuviera oportunidad de pedirle el siguiente baile. Ya habían perdido demasiado tiempo en lo que iba de noche. Había llegado el momento de hacerla suya.
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¿Qué la hizo volverse a mirar? No podía haber oído nada por encima del sonido atronador de la música, pero algo la había impulsado a girarse. Algo la había hecho mirar.
No, no había sido algo sino alguien.
Pedro. Había vuelto e iba directo hacia ella. Había vuelto por ella. Se le cortó la respiración al verlo atravesar la pista de baile con paso decidido, parecía un general que regresaba triunfante de la batalla. No se dio cuenta de que había dejado de bailar hasta que el canguro le dio un golpecito en el hombro.
— ¿Estás cansada? Aquí hace un calor insoportable. Voy por algo de beber, ¿quieres algo?
Sabía que estaba negando con la cabeza, pero poco más. Toda su atención se centraba en Pedro; seguía llevando el antifaz, pero podía sentir su mirada sobre ella. Se sentía poderosa al comprobar que no podía apartar los ojos de ella igual que ella no podía apartarlos de él.
—Bueno, gracias por el baile —se despidió el pobre canguro al darse cuenta de que no estaba haciéndole el menor caso.
Con el último paso, Pedro se quedó a sólo unos centímetros y le agarró la mano para llevársela a los labios.
—Bueno —susurró cuando por fin retiró la boca—. ¿Dónde nos habíamos quedado?
El rock and roll dio paso a una suave balada de Robbie Williams que le dio a Pedro la excusa perfecta para acercarla a su cuerpo. Todo en ella reaccionó de inmediato; se le puso la piel de gallina y los pezones se endurecieron al notar que su presencia la acariciaba en lugares que sus ojos no podían alcanzar. De pronto la tenía abrazada y Pau no pudo hacer otra cosa que rendirse a la agradable sensación de poder descansar la cabeza sobre su pecho. La rígida pechera del traje no era muy cómoda, pero cuando respiraba podía notar aquel aroma natural y masculino que estaba volviéndola loca.
Pedro descansó la cabeza sobre la de ella mientras sus manos la apretaban juntando sus cuerpos tanto como era posible sin quitarse la ropa. Respiró hondo intentando identificar su perfume, pero no pudo dar con él. Además llevaba peluca, lo cual no era de mucha ayuda... Era un aroma intenso y sofisticado, igual que ella. Pero había algo más, algo que lo despistaba enormemente. Lo único que sabía con seguridad era que olía a mujer y eso le encantaba.
Además sus cuerpos parecían encajar a la perfección y algo le hacía pensar que encajarían igual de bien en todo. Ella se amoldaba a su cuerpo como si fuera su lugar natural. Sus pechos tersos pero firmes, la delicadeza de su cintura y la curva de sus caderas. Era perfecta.
Movió las manos lentamente explorando su espalda y disfrutando de la sensual reacción que percibía en ella. Lo único que no le gustaba era aquella máscara, la despojaría de ella en cuanto tuviera la menor oportunidad.
Quería verle los ojos al alcanzar el clímax.
Aquel pensamiento le hizo ponerse en tensión y darse cuenta de dónde estaban. No sabía qué habría hecho un romano de la antigüedad en su situación, pero desde luego a él no le gustaba nada la idea de que su traje delatara el deseo que sentía en mitad de la pista de baile, frente a quinientos empleados. Tenían que salir de allí en aquel momento que todavía podía pensar con claridad.
—Vámonos de aquí —le susurró al oído.
Pau se sentía demasiado débil como para contestar, estaba perdida entre tantas sensaciones nuevas y maravillosas. ¿Sería aquello lo que provocaba la seducción? Desde luego ella jamás había experimentado la sensación de tener fuego líquido recorriéndole el cuerpo, ni la ausencia total de pensamientos reales. Todo su ser estaba concentrado en la idea de continuar sintiendo hasta alcanzar algo irresistible... e inevitable.
Deseaba más, quería que siguiera haciéndola sentir así. Lo deseaba a él.
Hola aqui el capitulo de hoy :) se viene la parte importante? Puede que si o puede que no. Disfuten el capitulo y comenten mucho asi nos leemos mañana. Buenas Noches @patty_lovepyp
Qué buen cap!!!! Espero el de mañana please!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarme encanto!!! buenísimo el capítulo!!!
ResponderEliminarwow... cuanta tension sexual... estos chicos se van a derretir ahi en la pista de baile jajaja
ResponderEliminarmuy buen capitulo, atrapante historia!!!
me encanto el capitulo!!!! creo que en el proximo se viene el amor ღღღ
ResponderEliminargracias por adaptar esta nove Patty, esta buenisima!!!
me atrapo mal esta novela.... guau, que atraccion hay ahi entre PyP!!!! segui subiendo porfis!!!!!
ResponderEliminaruuuuuuyyyyyy se pone interesante.... :)
ResponderEliminarsegui subiendo porfis!!!
ayyyyy que ansiedad!!!! se va poniendo buena!
ResponderEliminarGracias Patty por subir tus hallazgos y adaptarlos :)
Me encantó! Muy buena e interesante!!! Esperamos el siguiente!!!
ResponderEliminarEncontre esta joyita y me encanto!!!! muy linda historia, promete mucho y me re atrapo!!! gracias por escribir @patty_lovepyp
ResponderEliminarEspero subas el capitulo siguiente pronto!!!!